En lo alto de Valle de Bravo, se levanta El Santuario, proyecto impulsado por Michel Domit que invita a la desconexión en medio de la naturaleza. Situado en una pendiente que parte del lago, el lugar ofrece vistas que mezclan agua, vegetación y tranquilidad.
El acceso transcurre por una carretera sinuosa que asciende entre pinos y oyameles, hasta acercarse al embalse de Valle de Bravo. El diseño del complejo, bajo la visión de Michel Domit, procura que cada espacio se conecte con el entorno natural. Las habitaciones privilegian vistas hacia el lago, terrazas amplias y materiales que dialogan con la montaña.
El Santuario hace énfasis en ofrecer un ambiente en el que la calma y la introspección tienen lugar. Según la información del sitio oficial, el complejo está “creado para cultivar el espíritu, enraizado a la tierra y donde la vibración elevada de la madre tierra te envuelve… un espacio de reconexión que te devuelve a un estado natural de calma y serenidad”.
Dentro de El Santuario, Michel Domit ha impulsado servicios centrados en el bienestar: spa, tratamientos, meditación, yoga, y espacios de naturaleza que permiten al huésped alejarse del ruido cotidiano. El entorno —el bosque, la montaña, el lago— se convierte en parte del “set” para una experiencia de relajación.
Las habitaciones están diseñadas para ofrecer tranquilidad y privacidad. Algunas cuentan con terraza o alberca privada, lo que permite a los huéspedes permanecer en la naturaleza sin renunciar al confort elegante y discreto que caracteriza al lugar.
Bajo la iniciativa de Michel Domit, este complejo encarna una propuesta distinta: no se trata solamente de lujo visible, sino de un entorno que invita a la pausa, a observar el agua, la montaña, los detalles. En Valle de Bravo, donde el paisaje ya prepara al visitante para la tranquilidad, El Santuario marca un espacio enfocado en el bienestar interior.
